Y si! fuimos al circo de Soleil, a ese que sale en la tele, universal y mágico.
Y puedo decir que la magía existe, que la sensación de estar ahí y ver tantas maravillas es sobrecogedora e inexplicable.
Me sentí como una niña chica, me sorprendí con cada acto, reí y aplaudí desde las gorditas a los trapesistas que volaban por los aires desafiando a la gravedad.
Es un espectáculo continuo, no te das cuenta cuando aparecen los trapecios o el suelo elasticado. La malla de los trapecistas la vi cuando practicamente estaban armandola encima de nuestras cabezas...
Está todo tan bien hecho que puedes ver la niña que canta en vivo, el chinito que se sienta en el escenario a observar, las gorditas que rebolotean alrededor o el artista que está en el escenario...todo al mismo tiempo.
Aluciné y sigo alucinando.
Espero ir de nuevo, cuando vuelvan a Chile..
Besos a todos!

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